Dos playas, un muro, un nombre

Si preguntas a cinco personas por el nombre de esta playa, obtendrás al menos dos respuestas diferentes. Playa de la Pared se refiere a la cala más corta, de unos 250 metros de arena, situada justo bajo el pueblo homónimo. A ella se accede por un breve sendero de tierra desde el aparcamiento junto al restaurante Bahía La Pared.
Algo más al sur se encuentra Playa del Viejo Rey, una extensión de arena más larga (unos 800 metros), más expuesta y notablemente más tranquila, a la que se llega por una escalera propia tallada en el acantilado. La mayoría de las escuelas de surf, los portales de previsión de olas e incluso algunas guías de aspecto oficial emplean ambos nombres de forma indistinta para referirse al célebre *spot* de surf de La Pared. No lo veas como una contradicción que resolver, sino como una peculiaridad local.
Ambas denominaciones remiten a una realidad histórica: un muro de piedra que atravesaba este istmo. Las crónicas de la conquista, a principios del siglo XV, lo mencionan como la frontera entre los dos reinos prehispánicos de la isla: Maxorata al norte y Jandía al sur. Aún hoy se conservan tramos de esta construcción milenaria cerca de Matas Blancas. Si bien no todos los detalles se mantienen con la misma firmeza —algunos arqueólogos sugieren que la verdadera frontera entre reinos se ubicaba más al norte, cerca del actual aeropuerto, y que este muro servía para otros propósitos—, su existencia y antigüedad son hechos indiscutibles.








