Amplio arenal dorado de la Playa del Matorral en Morro Jable, con torre de vigilancia de socorrista y tranquilas aguas turquesas.
Morro Jable, Fuerteventura

Playa del Matorral

La extensa playa de arena de Morro Jable, con aguas serenas y servicios completos

La Playa del Matorral es la principal de Morro Jable y una de las mejores playas familiares de Fuerteventura. Sus finas arenas blancas se extienden a lo largo de más de dos kilómetros, ofreciendo aguas tranquilas y poco profundas. El paseo marítimo, repleto de vida, facilita el acceso a restaurantes, alquiler de hamacas y duchas públicas. Como un faro vigilante, el imponente Faro de Morro Jable se erige en su extremo este.

La playa urbana de Morro Jable

Amplia arena dorada y agua turquesa en calma en la Playa del Matorral con una torre de socorrista
El agua tranquila y poco profunda y la pendiente suave hacen del Matorral una playa familiar segura

La Playa del Matorral es la extensa media luna de arena clara que abraza Morro Jable en la costa sur de Fuerteventura. Se prolonga varios kilómetros al este del antiguo pueblo pesquero, flanqueada por la reserva natural del Saladar (el 'matorral' que da nombre a la playa) y por la discreta franja de hoteles y apartamentos que bordea la Avenida del Saladar.

Su arena, fina y de tonalidad clara —a caballo entre el blanco caribeño y el dorado—, desciende suavemente hacia el mar. A diferencia de las playas de barlovento de Corralejo o El Cotillo, sus aguas son notablemente más tranquilas. Con una sólida certificación de Bandera Azul, el baño es aquí una experiencia realmente segura para familias con niños pequeños. El icónico Faro de Morro Jable, en su extremo este, marca el punto final de un extenso paseo por la orilla.

Una playa que invita a la exploración diaria, sin caer en la monotonía. Las diferentes secciones de este mismo arenal ofrecen experiencias variadas: el extremo oeste, junto al casco antiguo, es el más animado y cuenta con más chiringuitos; la sección central, frente a la zona hotelera, destaca por su limpieza y mayor afluencia de bañistas; los tramos más largos y serenos, en dirección al faro, ofrecen la oportunidad de pasear durante una hora sin toparse con grandes aglomeraciones.

Servicios, paseos y qué hacer

La sección central cuenta con una completa oferta de servicios. Desde alquiler de hamacas y sombrillas (aproximadamente 15 euros por dos hamacas y una sombrilla al día) hasta duchas y baños públicos, puestos de socorro en verano, y una variada oferta de restaurantes y chiringuitos accesibles a pocos minutos a pie por el paseo marítimo.

El propio paseo marítimo, pavimentado, jalonado de palmeras y de varios kilómetros de extensión, se erige como uno de los más atractivos de la isla. Es ideal para correr al amanecer, pasear al atardecer, y disfrutar en bicicleta o con un carrito de bebé. Es posible alquilar bicicletas en la estación de autobuses y recorrer el paseo hasta el faro, ida y vuelta, en aproximadamente una hora.

Justo detrás de la sección central de la playa se extiende el Saladar del Matorral, una reserva natural protegida y Sitio de Interés Científico. Existen cortos senderos que recorren la reserva y un pequeño panel informativo que detalla las particularidades de este inusual hábitat costero. Garcetas, chorlitos y, ocasionalmente, flamencos son avistamientos habituales; sus cantos se pueden escuchar al amanecer desde los apartamentos de la Avenida del Saladar.

En cuanto a deportes acuáticos, sus condiciones apacibles la convierten en un excelente lugar para iniciarse en el paddle surf (SUP) y el kayak. Las escuelas ubicadas en el extremo oeste de la playa ofrecen alquiler por horas.

Práctico: mareas, aparcamiento y mejores épocas

Encontrar aparcamiento resulta sorprendentemente sencillo en comparación con otras muchas playas españolas. A lo largo de la Avenida del Saladar, se dispone de varios aparcamientos gratuitos con acceso directo al arenal. El aparcamiento de pago más próximo se encuentra en el centro comercial, en el extremo oeste de la franja.

La amplitud de la playa en marea baja asegura que, incluso en los días de mayor afluencia, no resulte abarrotada. Cuando la marea sube, la franja superior de arena se reduce y se llena, especialmente frente a los principales hoteles. La amplitud de la marea es notable; por ello, se recomienda consultar los horarios si se tiene previsto recorrer toda la longitud de la playa.

Los meses más propicios son de marzo a junio y de septiembre a noviembre, períodos en los que las temperaturas son agradables y la playa presenta una menor afluencia que en pleno verano. El invierno, de clima suave, atrae a numerosos visitantes europeos de larga estancia. El verano, por su parte, es caluroso y la playa alcanza su máxima ocupación en agosto.

En jornadas ventosas, el extremo sur (cercano al faro) ofrece mayor resguardo que la abierta sección central. En días calurosos, el extremo oeste proporciona más opciones de sombra, gracias a las palmeras del paseo y los chiringuitos.

¿Dónde está Playa del Matorral?

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