Cómo se forma la laguna

Una barra de arena corre paralela a la costa unos tres kilómetros y, cuando sube la marea, encierra entre ella y la orilla una laguna turquesa y poco profunda. El agua rara vez pasa de la rodilla, no hay obstáculo ninguno en el fondo y encima recibe los mismos alisios constantes que han hecho de toda la costa este un destino de kitesurf. Los windsurfistas veteranos lo llaman «el parque de juegos perfecto», y por algo el Mundial de Windsurf PWA se celebra aquí cada julio y agosto.
La marea lo cambia todo. Con marea alta tienes la laguna llena, en su mejor momento. Con marea baja el agua se retira casi del todo y deja a la vista una enorme llanura de arena mojada que refleja el cielo, un paisaje que recuerda más al mar de Frisia que a Canarias. Las dos versiones merecen verse, así que mira la tabla de mareas antes de ir.
En total son unos cinco kilómetros de playa con tramos bien distintos: Risco del Paso, con la laguna sur y la zona principal de windsurf; La Barca, algo más al norte; y la franja larga que sigue hacia Costa Calma. Recorrerla entera te llevará un par de horas.







