La larga fachada encalada de dos plantas de la Casa de los Coroneles en La Oliva, con balcones de madera y torreones, Fuerteventura

Foto: Frank Vincentz (CC BY-SA 3.0), vía Wikimedia Commons

La Oliva, Fuerteventura

Casa de los Coroneles

La casa más señorial de la isla — hoy, solo por fuera.

La Casa de los Coroneles de La Oliva es la mejor muestra de arquitectura civil histórica de Fuerteventura: una casona de dos plantas con dieciséis ventanas, balcones de madera labrada y cuatro torreones, residencia de los coroneles que gobernaron la isla durante dos siglos. Antes de subir conviene saberlo: el edificio está cerrado al público por obras de rehabilitación estructural y no hay fecha de reapertura confirmada. La fachada se ve libremente y el resto de La Oliva justifica el viaje.

Cerrada por obras: léelo antes de ir

La Casa de los Coroneles no se puede visitar por dentro ahora mismo. El Gobierno de Canarias, que gestiona el edificio como espacio cultural, la cerró tras detectarse una grieta estructural en el torreón este, provocada por un asentamiento del terreno arcilloso. El proyecto de rehabilitación contempla estabilizar los dos torreones laterales, tratar las humedades de los muros y recuperar la excepcional carpintería del inmueble. Las obras se han retrasado varias veces y no se ha anunciado fecha de reapertura, así que llama o consulta la web del propio edificio antes de montar un día alrededor de la visita.

Nada de eso hace inútil el viaje. La casa se fotografía mejor desde fuera de todas formas, y está en campo abierto: puedes recorrer la fachada entera sin ninguna valla de por medio. Ve a última hora de la tarde, cuando el sol bajo marca las sombras bajo los dieciséis huecos de ventana. Después dedica el resto del tiempo a La Oliva, que tiene bastante más de lo que la mayoría espera.

La casa que gobernaba una isla

El núcleo del edificio se levantó en la segunda mitad del siglo XVII para la familia Cabrera Bethencourt, y se reformó y amplió en el XVIII — obras hacia 1740 bajo el coronel Melchor de Cabrera Bethencourt — cuando los coroneles trasladaron su residencia de Betancuria a La Oliva. Aquellos coroneles no eran solo militares: acumulaban a la vez el poder militar, civil, político y judicial sobre Fuerteventura, y la administraron durante generaciones hasta que el último de ellos, Cristóbal Manrique de Lara, fue destituido en 1857.

La arquitectura lo dice sin rodeos. Dieciséis ventanas, ocho abajo y ocho arriba, cada una de las altas con su balcón de madera, en una isla donde las casas corrientes no tenían ninguna. Los cuatro torreones están almenados, pero nunca fueron defensivos: son una declaración de rango en piedra. El inmueble quedó arruinado a lo largo del siglo XX, fue declarado monumento histórico-artístico nacional en junio de 1979 y se restauró en 2006, y por eso el conjunto que ves hoy está tan completo.

La Ruta de los Coroneles lo une con el resto del casco histórico: el Museo de la Cilla, en el antiguo granero del diezmo, dedicado al pasado cerealista de la isla; la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, del siglo XVIII, con su campanario de piedra oscura; y el Centro de Arte Canario, galería privada de pintura y escultura canarias. Entre todo, dos o tres horas bien llevadas.

¿Dónde está Casa de los Coroneles?

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