La ruta y lo que exige
El camino arranca en Vega de Río Palmas y sigue el barranco hacia el sur: un sendero señalizado de dos a tres kilómetros por sentido que la mayoría cubre en 30 o 45 minutos de ida. El primer tramo es cómodo, una pista de tierra entre palmerales y antiguos bancales, con las paredes del barranco cerrándose poco a poco. Después se estrecha, el firme se vuelve pedregoso e irregular y, al llegar a la presa, caminas sobre piedra suelta entre paredones de roca.
Conviene decirlo claro antes de salir. En todo el recorrido no hay prácticamente sombra, ni agua, ni un bar, ni cobertura fiable dentro del barranco. No lo intentes a mediodía en verano. Sal temprano, lleva al menos un litro de agua por persona, ponte calzado de verdad en lugar de sandalias y no te empeñes en seguir: la continuación desde el muro hacia el Arco de las Peñitas obliga a trepar y pasa junto a una caída considerable, y no es ruta para niños pequeños ni para quien no vaya seguro de pie. Después de lluvias fuertes el cauce puede llevar agua y la roca resbala.
Hecha con cabeza, son dos horas realmente bonitas y el paisaje menos turístico al que se llega tan fácilmente desde la costa.








