Un zoo y un jardín, a lo grande
El Oasis Wildlife es un parque de fauna comercial y conviene llegar sabiéndolo. Los animales — varios miles, de unas 250 especies — viven en recintos, y aunque el parque desarrolla programas de cría y de educación, es un zoo, no un centro de rescate ni una reserva. Medido con ese rasero está bien hecho: los recintos son amplios para lo que se ve en Canarias, el clima seco encaja con muchas de las especies y el conjunto está ajardinado, no cementado. Quien prefiera no financiar la fauna en cautividad hará bien en saltárselo; la isla ofrece alternativas de sobra.
A cambio, da para un día entero de variedad. Los camellos fueron el negocio original, mucho antes de que el zoo creciera a su alrededor, y siguen llevando visitantes en paseos cortos por la ladera de detrás. Hay jirafas, grandes felinos, primates, reptiles y un aviario extenso, además de exhibiciones con leones marinos, loros y aves rapaces varias veces al día. Los shows son lo que los niños recuerdan, así que coge el horario en la entrada y organiza el resto de la visita alrededor.








