El mar aquí es peligroso: léelo antes de ir
Playa de Garcey no es una playa de baño. Las fuentes que cubren este tramo de la costa oeste de Pájara coinciden en lo mismo: corrientes fuertes e imprevisibles, olas potentes y la advertencia repetida de no alejarse de la orilla y extremar las precauciones. No hay socorrista, no hay servicios y no hay nadie en varios kilómetros a la redonda que pueda ayudarte si algo sale mal.
Esto va primero porque todo lo demás de Garcey sí merece el viaje. Si quieres nadar en esta vertiente de la isla, no lo hagas: baja a la costa sur resguardada, a Costa Calma o Sotavento, y toma Garcey como un lugar para caminar, mirar y fotografiar.
Los surfistas y bodyboarders con experiencia son la excepción. Las mismas condiciones que la hacen peligrosa para un bañista la convierten en una ola seria, y aquí se celebra un campeonato anual de surf y bodyboard que reúne a más de un centenar de participantes. Eso es algo muy distinto de un chapuzón en familia, con otro material y otra preparación detrás.













