Cómo llegar y qué te vas a encontrar
La Villa Winter es un añadido a una excursión a Cofete más que un destino en sí, y conviene plantearla así. La carretera que cruza el cordal desde Morro Jable son unos veinte kilómetros de tierra suelta y firme ondulado, vertiginosa en algunos tramos y lenta en todos. Los coches de alquiler normales llegan con tiempo seco, pero casi todos los contratos de la isla excluyen los daños fuera del asfalto: un pinchazo o un cárter roto los pagas tú. La guagua 4x4 desde Morro Jable y las excursiones guiadas evitan ese problema, y los guías conocen bien la península.
La casa queda algo tierra adentro desde la playa, por una pista lateral o andando. Es propiedad privada. No hay taquilla, ni horario fijo, ni museo, diga lo que diga cualquier web de turismo. En los últimos años un cuidador que vive allí ha dejado pasar a parte de la casa a cambio de un donativo, pero lo que se cuenta sobre el importe y sobre el trato varía muchísimo, y algunos visitantes describen el encuentro como incómodo. Ve dando por hecho que verás el exterior, toma cualquier otra cosa como extra, lleva algo de efectivo suelto si quieres intentarlo y no discutas con quien esté allí. Ya que estás en la península, la playa de Cofete es espectacular y realmente peligrosa para bañarse: corrientes fuertes, rompiente dura y sin socorristas. Camínala, fotografíala, pero no te metas en el agua.








