La casa aislada de piedra de la Villa Winter, con su torreón circular, bajo las montañas de Cofete, Fuerteventura

Foto: Norbert Nagel (CC BY-SA 3.0), vía Wikimedia Commons

Cofete, Fuerteventura

Villa Winter

Una casa sin terminar al final de una pista de tierra, y las leyendas que crecieron a su alrededor.

La Villa Winter se levanta sola sobre Cofete, en la península de Jandía: una casa de piedra y hormigón con torreón circular que el ingeniero alemán Gustav Winter empezó a construir a finales de los años cuarenta. Su aislamiento ha alimentado décadas de historias sobre submarinos nazis y túneles al mar, ninguna respaldada por pruebas. Llegar supone unos 20 km de pista de tierra desde Morro Jable, y la casa es propiedad privada, sin visita oficial organizada.

Cómo llegar y qué te vas a encontrar

La Villa Winter es un añadido a una excursión a Cofete más que un destino en sí, y conviene plantearla así. La carretera que cruza el cordal desde Morro Jable son unos veinte kilómetros de tierra suelta y firme ondulado, vertiginosa en algunos tramos y lenta en todos. Los coches de alquiler normales llegan con tiempo seco, pero casi todos los contratos de la isla excluyen los daños fuera del asfalto: un pinchazo o un cárter roto los pagas tú. La guagua 4x4 desde Morro Jable y las excursiones guiadas evitan ese problema, y los guías conocen bien la península.

La casa queda algo tierra adentro desde la playa, por una pista lateral o andando. Es propiedad privada. No hay taquilla, ni horario fijo, ni museo, diga lo que diga cualquier web de turismo. En los últimos años un cuidador que vive allí ha dejado pasar a parte de la casa a cambio de un donativo, pero lo que se cuenta sobre el importe y sobre el trato varía muchísimo, y algunos visitantes describen el encuentro como incómodo. Ve dando por hecho que verás el exterior, toma cualquier otra cosa como extra, lleva algo de efectivo suelto si quieres intentarlo y no discutas con quien esté allí. Ya que estás en la península, la playa de Cofete es espectacular y realmente peligrosa para bañarse: corrientes fuertes, rompiente dura y sin socorristas. Camínala, fotografíala, pero no te metas en el agua.

Gustav Winter y las historias que no se apagan

Gustav Winter nació en la Selva Negra en 1893 y trabajó en España desde alrededor de 1915, con proyectos de ingeniería en Fuerteventura y Gran Canaria, incluida una pista de aterrizaje. Llegó a controlar buena parte de la península de Jandía y empezó a construir aquí. Las fechas están discutidas desde siempre: se dice que las obras arrancaron a finales de los treinta o principios de los cuarenta y se pararon en 1942 por falta de material, la documentación del arquitecto y el aparejador se presentó en el ayuntamiento de Pájara en 1949, los vecinos sitúan la construcción entre 1946 y 1954, y el propio Winter sostuvo el resto de su vida que la levantó en 1958. La casa nunca se terminó según el plan original.

Esa combinación — un ingeniero alemán, un hueco de guerra en el historial de obra, aislamiento total y un torreón con vistas sobre todo el acceso atlántico del sur — fue toda la materia prima que necesitaban las leyendas. Oirás que los submarinos repostaban al pie del acantilado, que del sótano salían túneles hasta el mar, que allí se escondió o se operó la cara a fugitivos. Nada de eso está probado. Nunca se ha presentado prueba documental ni arqueológica de ninguna de esas versiones, y un proyecto de archivo en torno a la casa ha publicado correspondencia, contratos y fotografías de obra entre 1946 y 1955 que apuntan justo en sentido contrario. Disfruta las historias por lo que son, folclore crecido en un paisaje vacío, y no las repitas como si fueran historia.

Dónde alojarse cerca

La base más cercana a Villa Winter es Morro Jable. Allí los propietarios publican alojamientos que contactas directamente, sin comisiones de reserva.

Alquiler vacacional en Morro Jable

¿Dónde está Villa Winter?

Preguntas frecuentes

No hay ninguna fórmula oficial. La casa es propiedad privada, sin entradas ni horarios; en los últimos años un cuidador ha dejado pasar a parte del edificio a cambio de un donativo, pero los relatos sobre la cantidad esperada y sobre el trato son muy dispares. Cuenta con ver el exterior y da el acceso por imprevisible.

No hay pruebas de ello. Lo de los submarinos, los túneles y los fugitivos es una leyenda local de largo recorrido, jamás respaldada por documentos ni por arqueología, y los registros de obra conservados entre 1946 y 1955 apuntan a una construcción corriente, lenta y mal abastecida en un lugar muy remoto.

No estrictamente: la pista de Cofete se hace despacio con un coche normal y el terreno seco. Pero el seguro habitual de alquiler aquí excluye los daños en caminos sin asfaltar, así que cualquier avería la pagas tú. Una excursión guiada en 4x4 o la guagua todoterreno desde Morro Jable evitan ese riesgo por completo.

Medio día como mínimo. La pista lleva entre 45 minutos y una hora en cada sentido desde Morro Jable, y casi todo el mundo suma tiempo en la playa, en el pequeño cementerio y en alguno de los dos restaurantes del caserío. Sal con agua, el depósito lleno y una rueda de repuesto en condiciones.