Una estatua blanca de una cabra majorera, la raza cuya leche se usa para elaborar el queso majorero de Fuerteventura

Foto: Jfv75 (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons

Antigua, Fuerteventura

Museo del Queso Majorero

El queso de la isla, sus cabras y un molino que se sube — todo en el mismo patio.

El Museo del Queso Majorero de Antigua cuenta Fuerteventura a través de lo que mejor hace la isla: el queso majorero, el queso de cabra que en 1996 se convirtió en el primero de Canarias con denominación de origen protegida. El museo comparte patio con el molino de Antigua restaurado, un jardín de cactus, una tienda de artesanía y una cafetería, lo que lo convierte en una de las medias jornadas más cómodas tierra adentro desde Caleta de Fuste.

Por qué el queso importa tanto aquí

Fuerteventura es seca, ventosa y pedregosa, y durante casi toda su historia se alimentó de cabras antes que de cosechas. La cabra majorera es autóctona de la isla, criada para salir adelante con casi nada, y desde hace mucho hay más cabezas que habitantes. El queso majorero es el resultado de ese arreglo: un queso firme, de acidez marcada, que se come fresco, semicurado o curado, y que en 1996 fue el primero de Canarias en obtener denominación de origen protegida, marcando el camino que siguieron los demás.

Mira una pieza entera y verás el dibujo de rombos marcado en el canto: la huella del molde tradicional de hoja de palma trenzada, que los moldes actuales siguen imitando. La corteza puede ir untada con pimentón, que da a los curados su color rojo, o con gofio o aceite. El museo lo recorre todo y abre el relato mucho más allá del queso: la formación volcánica de la isla, la población aborigen, la llegada del ganado y cómo una economía pastoril modeló el paisaje por el que llevas días conduciendo. Las salas tienen suficiente componente interactivo para que los niños aguanten, incluido un ordeño virtual con asiento incorporado al que suelen ir corriendo lo primero.

El molino, el jardín y lo práctico

La entrada da para más que la exposición. En el mismo patio está el molino de Antigua, un molino harinero restaurado en el que se puede entrar y subir para ver la maquinaria de molienda y asomarse al pueblo y al llano. Alrededor hay un jardín de cactus bien plantado, una tienda con artesanía canaria y una cafetería donde sentarse en el patio con un vino y una tabla de quesos. La degustación se suele cobrar aparte de la entrada.

Abre todos los días, aproximadamente de 10:00 a 18:00 de mayo a octubre y de 9:30 a 17:30 de noviembre a abril. La entrada ronda los cinco euros para adultos y los tres para niños, con los residentes canarios pagando alrededor de la mitad, y las entradas combinadas con el museo de la sal de Salinas del Carmen y el centro de interpretación Los Molinos salen a cuenta si vas a ver más de uno. Los precios se revisan cada cierto tiempo, así que tómalos como orientación. Calcula entre una hora y hora y media. Y compra queso antes de irte: un majorero curado viaja perfectamente y es mucho mejor recuerdo que nada de lo que hay en una tienda de la zona turística.

¿Dónde está Museo del Queso Majorero?

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