El molino y la harina que alimentó la isla
El molino de Antigua es un molino de torre de tipo castellano, un modelo que llegó a Fuerteventura hace un par de siglos; del edificio en sí se dice que supera con holgura los cien años. Su trabajo era el gofio: grano, normalmente millo o cebada, tostado y molido hasta convertirlo en una harina fina que se amasaba con agua, leche o caldo y sostenía a una familia en los años en que apenas se cosechaba nada. En una isla tan seca, los molinos no eran estampa sino infraestructura básica. Este se restauró con su maquinaria, así que se entiende cómo las aspas movían las piedras.
El resto del conjunto creció alrededor. La casa restaurada y su patio acogen las salas de exposición, y el recinto funciona desde hace tiempo también como Centro de Artesanía, donde se muestra y se vende trabajo isleño: cerámica, trenzado de palma, bordados. Hay cafetería, tienda y sombra suficiente en el patio para sentarse un rato. Es un sitio pequeño y no pretende ser otra cosa.








