Casas tradicionales de piedra restauradas con montañas al fondo en el Ecomuseo La Alcogida, Tefía

Foto: Frank Vincentz (CC BY-SA 3.0), vía Wikimedia Commons

Tefía, Fuerteventura

Ecomuseo La Alcogida

Siete casas restauradas y los artesanos que siguen trabajando en ellas.

El Ecomuseo La Alcogida es un museo al aire libre en el caserío de Tefía, en el interior seco de la isla, montado sobre siete casas majoreras originales restauradas tal como estaban hace un siglo. Van desde la vivienda de una sola pieza de un jornalero hasta una casa de dos plantas con escalera de madera y tejado de tejas, y cada una conserva el nombre de la familia que la habitó. En varias trabajan artesanos — trenzado de palma, calado, alfarería — y se puede mirar, preguntar y comprar.

Un caserío entero, no una casa suelta

La Alcogida fue un poblado de verdad y el museo es ese poblado: siete casas de un caserío real de Tefía, restauradas y no reconstruidas, cada una todavía conocida por la familia que vivió en ella. Que sean siete tiene sentido, porque muestran el abanico social. En un extremo, la casa de una sola pieza de un jornalero, con suelo de tierra apisonada; en el otro, una vivienda de dos plantas con balcón de madera, escalera y tejado de tejas, que en Fuerteventura significaba dinero de verdad. Veinte minutos caminando entre ellas explican la estructura social del campo majorero mejor que cualquier panel.

Los interiores están amueblados, no vacíos. Se ven las camas bajas, los graneros, la cocina con su fogón y las herramientas que necesitaba una familia para cultivar un paisaje en el que casi no llueve. Entre los edificios quedan muros de piedra seca, aljibes y corrales, y el recorrido se hace a tu ritmo, sin grupo ni guía obligatoria. Es la imagen más honesta de la Fuerteventura anterior al turismo que hay en toda la isla.

Los artesanos y lo práctico

Varias casas se han cedido a artesanos en activo, y eso es lo que eleva La Alcogida por encima de un conjunto patrimonial estático. Según el día puedes encontrar a alguien trenzando hoja de palma para cestas y sombreros, al torno de alfarero o haciendo calado, el bordado tradicional canario. Trabajan delante de ti, agradecen las preguntas y venden allí mismo lo que hacen: los mejores recuerdos de la isla, con diferencia. No todos los talleres están ocupados todos los días, así que quien esté es la ganancia del día.

Suele abrir de martes a sábado en horario diurno y cerrar domingos y lunes; la entrada ronda los cinco euros para no residentes, menos para residentes canarios y gratis para los niños. Conviene comprobar los horarios antes de ir. Calcula hora y media, más si los talleres están animados y te quedas charlando. Entre los edificios apenas hay sombra: en verano, mejor por la mañana y con agua encima. Los caminos son de grava y bastante llanos, aunque los interiores antiguos tienen escalones y puertas bajas.

¿Dónde está Ecomuseo La Alcogida?

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