Qué se puede hacer aquí y qué no
Esta es la parte que más gente da por supuesta, así que va primero. La montaña de Tindaya está doblemente protegida — como monumento natural por su geología y, desde un decreto de 2023, como bien de interés cultural en toda su extensión — y no se puede aparcar y subir sin más. El acceso a la zona de cumbre requiere autorización por escrito de la consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Fuerteventura, que se solicita con antelación en sus oficinas de Puerto del Rosario o Corralejo; cuenta con un par de semanas. Además, las guías de senderismo dan la ruta de cumbre por cerrada indefinidamente desde 2025, así que trata el permiso como algo a confirmar, no a suponer.
Los grabados son la razón de todo esto. Están arriba, por encima aproximadamente de la cota 300, sobre roca expuesta que el paso de gente daña, y no están montados como recurso turístico con senderos y paneles. Nadie te los va a enseñar en una visita improvisada. Lo que sí está abierto es el llano que rodea la base, cruzado por pistas y caminos agrícolas con vistas despejadas a las laderas, que además es donde mejor luce la montaña. Algunas empresas locales organizan ascensos guiados que incluyen la tramitación del permiso: si la cumbre te importa de verdad, ese es el camino, y hay que moverlo bastante antes de viajar.












