Primero, el cierre
No hay forma amable de decirlo: el tubo volcánico está cerrado al público desde un desprendimiento en la entrada, y lleva así más de una década. Algunas informaciones vinculan además el cierre prolongado a un expediente ambiental sin resolver relacionado con una urbanización cercana, y no se ha anunciado ninguna fecha de reapertura. El centro de interpretación de la superficie ha abierto a ratos, en ocasiones de forma gratuita, pero es habitual que los visitantes se encuentren todo cerrado. Si vienes por la visita subterránea, llama antes a la red de museos de la isla.
Dicho esto, el sitio queda a un desvío corto de la carretera entre Corralejo y el interior, así que intentarlo cuesta poco si pasas cerca. Cuando el centro abre, la exposición explica cómo se formó el tubo y qué se ha encontrado dentro, y resulta más interesante de lo que suena. Lo que no se puede hacer ahora mismo es recorrer el túnel: las guías y los portales que todavía prometen una visita subterránea de 45 minutos están desactualizados.










